«Y COMO ES LA VAINA»

«MR YO NO FUI»
Tomás Diazgrandados, el gerente que hundió el Hospital del Magdalena

Ratificado por la gobernadora Rosa Cotes, se ferió en los primeros 15 días de enero $ 21 mil millones, más de la mitad del presupeusto, y ahora el hopital está en apuros para enfrentar el COVID-19…

La gobernadora Rosa Cotes, de Cambio Radical no dudó en ratificar en el cargo a Tomas Díazgranados, nombrado por su sobrino el Mello Cotes, como gerente del hospital Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, uno de los más importantes del Magdalena.

A sabiendas de que con la llegada de Carlos Caicedo, opositor político de los Cotes, su puesto no tenía ningun futuro, en vez de presentar su renuncia decidió feriarse en los primeros quince días de enero $ 21 mi millones, más de la mitad de los $38.000 millones del presupuesto para el 2020 en contratos de cuatro meses. No solo desconoció las instrucciones explícitas dadas por el gobernador Caicedo en una reunión con los gerentes de hospitales a comienzos de este año, sino al superintendente de salud Fabio Aristizábal quien había enviado una circular a alcaldes y gobernadores que se estrenaban en los cargos, para manejar con controles las finanzas de las entidades de salud. Diazgranados sabía que se iba y decidió raspar la olla.

No era la primera vez que Diazgranados y Caicedo tenían un encontronazo. Cuando Carlos Caicedo logró su primer triunfo electoral para la Alcaldía de Santa Marta en 2012, Diazgranados era el gerente de la ESE Alejandro Próspero Reverend, cargo en el que había sido nombrado por el anterior alcalde, Juan Pablo Díaz Granados, perteneciente al clan político que llevaba décadas manejando la política del departamento.

Caicedo llegó con las intenciones de tomar las riendas de las distintas entidades locales, pero el gerente Diazgranados tenía autonomía sobre los gastos, con lo cual, como en esta oportunidad, se desentendió de los reparos del alcalde. Aunque solo coincidieron por 3 meses, la pelea quedó casada y Caicedo se encargó de arrinconar a Diazgranados en todas las juntas directivas que convocó durante el arranque de su Alcaldía.

El desorden financiero que dejó Tomás Diazgranados después de cinco años en la gerencia del hospital obligó a que el superintendente Fabio Aristizábal tomara cartas en el asunto e interviniera la entidad, una actuación que estaba cantada desde el año pasado.

El pasado 12 de mayo, el propio Aristizábal aterrizó en Santa Marta para tomar posesión del hospital. La medida radical indispuso al gobernador Carlos Caicedo quien en tono airado aseguró ante los medios que la intervención del gobierno nacional no tenía finalidad distinta a devolverle la entidad al clan político de los Diaz Granados. Fabio Aristizábal es un alfil del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien siempre ha sido cercano a la clase política tradicional del Magdalena y es un abierto contradictor de Carlos Caicedo, con lo cual al gobernador le quedaba fácil hilar delgadito.

La superintendencia tenía argumentos de sobra para tomar posesión del hospital: en total documentó 59 hallazgos financieros, adminsitrativos y médicos que prendieron las alarmas. El exgerente Diazgranados durante 2019 adelantó una contratación por $29.612 millones que no pudo justificar; tampoco se han facturado servicios prestados por $21.247 millones; el 95% del personal del hospital está contratado por prestación de servicios; Diazgranados nunca presentó su declaración de renta de 2018; no cuadran las cuentas por compra y entrega de medicamentos y es un peligro para sus pacientes, como quedó registrado en el informe.

La protesta de Caicedo no era por la intervención propiamente dicha sino por el gerente que el superintendente encargó con plenos poderes y facultades para ejercer autónomamente durante un año: Luis Óscar Galves, quien viene de ser interventor del Hospital de Villavicencio.

Aunque Aristizábal asegura que esa entidad se devolvió completamente saneada, la Procuraduría no piensa lo mismo. Le abrió investigación a Galves porque después de 3 años “la intervención del hospital no ha servido para nada”. Según el informe de Procuraduría, existe una sobreocupación del 250%, hay deterioro de las instalaciones, los sobrecostos en contratación asciende hasta el 10% y firmó 17 contratos con un único oferente después de modificar los estatutos del hospital.

De cualquier manera la intervención, solicitada por Caicedo desde el 31 enero cuando ya conocía las deterioradas finanzas en las que Diazgranados tenía el hospital, llegó tarde. Dejó el espacio libre y el saliente gerente aprovechó la oportunidad para ejecutar de manera acelerada más del 50% del presupuesto en un departamento que necesita de entidades de salud sólidas para atender los contagios del COVID-19 que no han cedido desde que se dio el primer caso cuando Diazgranados estaba a punto de dejar su cargo en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, tan necesario en este momento

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